
Trasplante Renal
Recuperando la libertad y la calidad de vida lejos de la diálisis.
Diagnóstico y Evaluación
El camino hacia el trasplante comienza con un diagnóstico preciso y una evaluación integral.
Es cuando los riñones pierden su capacidad de filtrar. El trasplante recupera la función natural mejor que la diálisis.
El trasplante ofrece mayor libertad, menos restricciones dietéticas y una sensación de sentirse sano y normal nuevamente.
Estudios de sangre, imagen y cardíacos para asegurar que tu cuerpo está listo para la intervención.
Analizamos Grupo Sanguíneo y sistema HLA. El Cross-Match final confirma que tu cuerpo aceptará el órgano.
El Procedimiento
Paso a paso hacia una nueva vida.
Donante (Vivo o Cadavérico)
El riñón puede provenir de la lista de espera nacional (INCUCAI) o de un familiar directo (donante vivo). Esta última opción permite programar la cirugía y acortar tiempos.
El Implante
El nuevo riñón se coloca en la parte baja del abdomen (fosa ilíaca). A diferencia de otros trasplantes, los riñones propios generalmente no se extraen a menos que causen problemas.
La Conexión
El cirujano une la arteria y vena del nuevo riñón a los vasos sanguíneos del receptor. Luego, conecta el uréter a la vejiga para permitir que la orina fluya correctamente.
Recuperación
La cirugía dura aproximadamente 3 horas. La internación varía entre 5 y 14 días con cuidados especiales de aislamiento inicial, dependiendo de la evolución clínica y el inicio de la función del injerto.
Una nueva etapa
El trasplante no es una cura, es un tratamiento que requiere compromiso, pero que devuelve la vida.